Contra la creencia generalizada, no ha sido Alemania sino Suecia el país más ha innovado y avanzado en lo referente a Sistemas de Seguridad Pasiva. Ellos fueron los primeros en implantar el Cinturón de Seguridad de Tres puntos de anclaje y quienes perfilaron lo que hoy conocemos como Sillas de auto infantiles, proponiendo además la desconexión del airbag delantero al instalar este tipo de dispositivos de espaldas a la marcha.

Cuatro factores importantes han determinado el éxito en seguridad de este país:

1.- Doctor Bertil Aldman

Desempeñó un papel fundamental en el desarrollo del cinturón de Seguridad de tres puntos de anclaje demostrando que un cinturón longitudinal unido a un cinturón ventral sería mucho más eficaz que cualquier otro sistema de dos puntos:

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Tras un minucioso estudio desarrollado para la Universidad de Chalmers en Suecia, Aldman empezó a preocuparse por la alta siniestralidad infantil en los accidentes de tráfico. En aquellos años parecía inevitable que los más pequeños sufrieran las peores consecuencias en caso de colisión.

Frente a la resignación de aquella época, este profesor empezó a estudiar la manera más segura de transportar a los más pequeños llegando a la conclusión de que la posición de espaldas (y no otra) resultaba de todas, la más eficaz. Basándose en aspectos morfológicos inherentes al desarrollo, Aldman determinó que únicamente un sistema que permitiese mantener alineados la cabeza, el cuello y la espalda, reduciría al máximo las lesiones en los más pequeños.

Como primera medida propuso a la marca Volvo la posibilidad de colocar a los niños en el asiento del copiloto pues era el único que podría ser dado la vuelta. En aquel momento la rudimentariedad de los coches hacía posible cambiar la posición del asiento con apenas cuatro tornillos. Durante un tiempo esto fue posible, no obstante, ante el riesgo que aquella maniobra conllevaba, Aldman empezó a investigar en un sistema adaptable a dicho asiento en el que le niño pudiera ser colocado de espaldas a la marcha. No sería hasta el año 1965 cuando la prestigiosa marca de origen finlandes Klippan desarrollaría la primer silla de auto para niños cuya instalación era a contramarcha.

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Desde entonces hasta ahora, esa ha sido la tónica general en Suecia. Una costumbre que lleva décadas salvando vidas y cuyos resultados ponen en evidencia cualquier otro tipo de sistemas que se orienten de frente o perpendicular a la marcha.

2.- Thomas Turbell:

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Si Aldman fué el precursor de esta idea, la exitosa implantación de esta medida se la debemos al internacionalmente reconocido como “The father of Rear Facing”: Thomas Turbell.

Turbell ha desempeñado su trabajo en la Agencia de transportes Sueca. En aquella época luchó para que este mensaje tan importante llegase a las autoridades y medios de comunicación. Muy involucrado con la seguridad infantil, a él le deben los suecos la divulgación de esta recomendación y el resto de los países de europa le debemos, entre otros, el desarrollo del Sistema Isofix.

Considerado en un principio como un fanático de ideas extravagantes y alocadas, Turbell fue calando hondo y convenciendo con datos objetivos a todo aquel que quiso escucharle. En su mente no cabía otra posible solución: los niños tendrían que viajar de espaldas pues solo de esa manera aumentarían sus posibilidades de supervivencia.

Con el paso del tiempo Turbell (junto con otros expertos) se encontraron con un segundo contratiempo: la dificultad en la instalación.

A medida que los Sistemas de Retención Infantil a contramarcha avanzaban e incorporaban innovaciones que mejorasen su seguridad, se dificultaba la maniobra de instalación con los cinturones del coche, algo que reducía a cero la eficacia de estos sistemas.

Frente a lo que mucha gente cree, el Sistema Isofix no nació de la necesidad de aumentar la seguridad integral de una silla instalada de cara a la marcha, ni lo hizo con el objetivo de reducir al máximo las cargas cervicales sobre el niño en sillas que se instalan de frente, sino que se diseño con un propósito muy claro: reducir el margen de error en las instalaciones de las sillas a contramarcha para garantizar su eficacia al no tener que utilizar los cinturones de seguridad.

Fué en 1993 cuando junto Richard Lowne, Björn Lundell y Claes Tingvali, Turbell presentó su estudio “ISOFIX – a New Concept of installing Child Restraints in Cars”. En él se ponía de manifiesto la ausencia de eficacia en caso de colisión si una silla de auto no iba correctamente anclada al coche. La inestabilidad de la silla, así como la dificultad de la instalación reducían las posibilidades de éxito en caso de impacto. La necesidad de unificar los criterios entre los fabricantes de sillitas y los de automóviles se hacía imprescindible para resolver esta situación.

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Una vez más la empresa Volvo (a la que pertenecía B. Lundell) se puso a la cabeza de esta importante innovación.

(Silla de auto Volvo).

Fue dentro del comité ISO/TC22/SC12NVGI cuando todas estas cuestiones se pusieron encima de la mesa. Además de la eficacia en la instalación y la disminución de los márgenes de error, se trataron otros aspectos como por ejemplo la desconexión de los Airbags delanteros. Esta estandarización pudo haberse llamado DELTAFIX, EASY-FIX, MONOFIX o incluso UNIFIX ya que fueron algunos de los nombres propuestos en dicho comité, aunque al final el término adoptado para este sistema de anclaje acabó siendo el que hoy conocemos: ISOFIX.


3.- Proyecto Vision Zero

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En Octubre de 1997, Suecia puso en marcha este proyecto con el objetivo de conseguir que, en caso de producirse un accidente de tráfico, las consecuencias para los ocupantes de un vehículo -tanto adultos como niños- no fuesen mortales, sino lo más leves posibles.

Desde entonces, la metodología de trabajo sueca está basada en una premisa fundamental: las consecuencias fatales de un accidente no se deben únicamente a la negligencia, descuido o desinformación de los usuarios, sino que existe una responsabilidad compartida por parte de los ingenieros y expertos. Esto hace que, tras un accidente con consecuencias fatales, se estudien los motivos que lo han ocasionado y se tomen medidas a nivel técnico sobre el producto en cuestión para evitar que se repitan los mismos hechos en un accidente similar.

Gracias a esta visión de avances y reajustes se ha logrado desarrollar gran parte de la normativa europea de homologación de Sistemas de Retención Infantil.

A los expertos suecos solo les queda conseguir que todos los niños europeos vayan sentados en sentido contrario a la marcha durante el mayor tiempo posible (hasta los cuatro años).

4.- “Plus Test Suecos”

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Los test europeos se realizan con Dummies, los mismos que conocemos para adultos en las pruebas de impacto de Euroncap, pero con el tamaño de un niño en sus diferentes fases de crecimiento.

Estos muñecos están dotados con unos sensores o acelerómetros colocados en el tórax y en la cabeza para determinar las consecuencias de la deceleración sobre ese cuerpo en caso de impacto. Sin embargo, ninguno de estos Dummies utilizados para las pruebas europeas están dotados de acelerómetros en la zona del cuello, por lo que no se miden las posibles lesiones en el cuello de una silla de frente a la marcha en caso de colisión.

Ante la ausencia de datos relevantes a nivel cervical, los suecos realizan sus propias pruebas de impacto denominadas “PLUS TEST” que, a diferencia del resto de países de la Unión son realizadas con Dummies dotados de acelerómetros en el cuello. Este tipo de medición determina la eficacia de un sistema de retención en caso de impacto frontal. Ninguna silla orientada de frente a la marcha y dotada de arnés para sujetar al niño pasará con éxito esta exigente prueba.

Es muy común que los padres suecos, mucho más informados en cuestiones de seguridad que el resto de papás europeos, verifiquen en la documentación de la silla que van a adquirir que en ésta aparezca el sello de los “PLUS TEST”. Para ellos, este sello y no otro será la única garantía de que la decisión de compra habrá sido la acertada.

Contra lo que se pueda pensar, Suecia se rige bajo la misma normativa que el resto de países de la Unión Europea. Por ese motivo, es perfectamente lícito colocar a los niños en sillas orientadas de frente a la marcha tal y como se hace aquí. No existe una ley que obligue a los padres a utilizar sillas a contramarcha hasta los cuatro años, ni multas por no hacerlo, sin embargo ellos lo tienen claro: sus hijos viajarán de espaldas tal y como ellos lo hicieron cuando eran pequeños, y lo harán además en sillas que hayan pasado los estándares de seguridad más exigentes hasta la fecha: los suecos.

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