SI GOLPEAN MI COCHE POR DETRÁS (ALCANCE), ¿MI HIJO SENTADO ACM VA SEGURO?

A menudo se tiende a pensar que, puesto que en caso de impacto frontal el ir sentado ACM es la mejor protección, si el golpe es trasero (alcance) será la silla ACM la que resulte peligrosa. La información procedente de organizaciones supuestamente entendidas (y fiables a juicio del consumidor) es constantemente equívoca a ese respecto, volcando malentendidos sin entrar a analizar la cuestión, y sembrando una desconfianza sin argumentos.

La realidad es tozuda, pese a todos y a todo. Los alcances, accidentes en los que un coche impacta frontalmente a otro en su parte trasera, son frecuentes en ciudad. No obstante, el impacto trasero, sigue sin ser el más frecuente nos cuenten lo que nos cuenten: por cada coche que recibe un impacto por detrás, hay otro que lo recibe frontalmente. Así pues, a nivel estadístico conviene no perder el foco, ya que nuestro objetivo principal sigue siendo la protección frente al escenario más probable y lesivo, esto es el impacto frontal.

Pero puesto que esa certeza no evita las dudas ante el comportamiento de una silla en un golpe por detrás, vamos a ver qué es lo que sucede. Lo primero es plantear el escenario adecuado. Lo más habitual es que el coche impactado esté parado, y reciba el golpe en su trasera. Esto ocasiona un desplazamiento hacia delante, y un posterior frenazo (brusco, por lo general). En el supuesto de que un coche golpee por detrás a otro a una velocidad de 50km/h, el vehículo golpeado no pasará de 0 a 50km/h en cuestión de centésimas de segundo. Sin embargo, el frenazo consiguiente (ante el coche de delante si es un atasco, o un obstáculo fijo de la vía) sí hace que el coche se detenga en centésimas de segundo. Mientras que los impactos frontales se pueden producir a diferentes velocidades, (y un coche puede pasar de 50km/h a 0 en cuestión de centésimas de segundo), la probabilidad de que un impacto trasero se produzca a alta velocidad es baja pues normalmente este tipo de choques suele darse en ciudad. Esa es la gran diferencia. Y al final, tenemos que protegernos de las lesiones derivadas de un frenazo brusco en el sentido de la marcha.

Si el coche se desplaza marcha atrás, e impacta contra un obstáculo, efectivamente la silla que mira hacia la luna trasera será ineficaz, puesto que en ese escenario tendremos a un niño sentado en el sentido de la marcha. Pero cuando el coche se desplaza hacia delante, que es el sentido de circulación, la protección la proporciona un sistema orientado hacia la luna trasera, en contra de la marcha.

Pero además de todo esto, las sillas ACM cuentan con una doble garantía, y es que la homologación aplica a estas sillas una prueba extra: un test de impacto trasero. A las sillas de frente no se les somete a este test, así que no tenemos constancia, a nivel de laboratorio, de cómo se comportan. Para las sillas ACM es una prueba obligatoria más, como nos cuenta Tommy Pettersson, director del laboratorio de VTI (minuto 7:18):

Entrevista Tommy Pettersson

 

Aunque no es lo habitual, existe por supuesto la posibilidad de que un impacto trasero se produzca a una velocidad elevada (choques en cadena en una autopista) y el gran interrogante es ¿Qué ocurriría si eso sucediera? Nada mejor que un testimonio de primera mano para dar respuesta a esta inquietud.

En este enlace se cuenta la historia de Eliza, una bebita de 16 meses que sufrió un impacto trasero a 95 kms/ h mientras viajaba en una silla de espaldas a la marcha. Desoyendo la recomendación de su pediatra, la mamá de Eliza decidió no colocar a la niña de frente a la marcha a partir del añito (aunque le había dicho que así lo hiciera). Se había estado informando por internet y había leído varias páginas en las que se advertía de esta importante medida. No le hicieron falta grandes esfuerzos para comprender la lógica de esta recomendación. En seguida lo tuvo claro. Eliza viajaría de espaldas hasta los 4 o 5 años. Los hechos que se relatan a continuación sucedieron hace ya 6 años, el 5 de Noviembre de 2006.

La niña junto con su hermano de 8 años (Kevin) y su madre viajaban por la autopista cuando se produjo una retención inesperada que el conductor que circulaba detrás de ellos no detectó a tiempo, chocando a 95kms/h aprox. con el coche de esta familia. Las fotos del siniestro hablan por sí solas y la fuerza del golpe es más que evidente.

La madre y el hijo mayor Kevin (que ya iba en una silla de grupo 2/3) fueron hospitalizados durante algunas horas. Salieron con lesiones menores y collarín. Durante todo ese proceso, la abuela de la niña se desplazó al hospital para reunirse con ellos. Cuando llegó, Eliza estaba tomando un zumo de manzana en la cafetería en compañía de una enfermera. Ella no necesitó ni un minuto de hospitalización.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Shares
Share This